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POR QUÉ nos empeñamos  en atiborrar los armarios de ropa cuando, al fin y al cabo, siempre acabamos llevando lo mismo, lo más práctico y cómodo. La razón sería puramente psicológica: comprar cosas innecesarias llena vacíos  existenciales y apacigua frustraciones de forma inmediata. Así no es de extrañar que la SOCIEDAD DE CONSUMO sea como la BANCA, que nunca pierde. Como esta web no está orientada a la psicología, y mucho menos a la economía,  sino al HUMOR, me voy a limitar a dar unas simples pautas caseras para remediar en lo posible las compras innecesarias. Ah, eso sí, has de poner fe como en la loteria de Navidad, si no puede que  el remedio no funcione al cien por cien.

Vamos allá.

1.- Limita esas compras innecesarias sólo tres veces por semana (ir reducciendo hasta llegar a un día). Díficil, sí, pero no imposible. Más díficil es dejar de fumar, porque te recuerdo que la nicotina es una sustancia tan adictiva como la heroina.

2.- Tanto si crees en Dios como si no, REZA. “Dios, apártame de los pensamientos impuros de la sociedad de consumo que no me valen para nada. Dios, recuerda que tengo un piso pequeño y que para colmo no llego a fin de mes. Dios, Dios, apartame de ese reloj sumergible hasta 50 metros, que para que lo quiero si tengo pánico al agua (quien dice un reloj dice cualquier otra cosa que no te sea de ninguna utilidad)

3.- El resto de los días de NO COMPRA, vete a correr, al cine, a tomar una copa con un amigo… haz lo que realmente te apetezca y te haga sentir bien y repite dos veces: Viva yo y la madre que me parió.

Y para finalizar, sólo te diré que si no te funciona nada de lo anterior ( que ya sería muy raro raro raro) siempre puedes mandar a la mierda al objeto inutil en cuestión.

Sencillo, ¿No?

 

 

 

 

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