¿Engorda la cerveza?

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¿Quién no ha escuchado alguna vez que otra el termino de barriga cervecera?  Seguramente todos y, sobre todo, en los meses en que la calor aprieta y una cerveza bien fría lo fulmina aunque sea sólo sea por un rato. Un momento placentero que se puede venir abajo cuando alguien te dice: “Uf, menuuuuuuda barriga te va a salir, con lo que engooooooooorda la cerveza”. Pero, ¿realmente es eso cierto?

Pues NO. Ahora que esa rotunda negación vendría con matices. En primer lugar debemos de pensar que todo lo que comemos y bebemos tiene calorias (excepto el agua, claro), y si tenemos en cuenta que 200 mililitros de cerveza -lo que viene a ser más o menos una caña de toda la vida- contiene sólo 90 calorías, no son tantas si lo comparamos con otras bebidas alcoholicas y refrescos.

La cervesa en si no es la causa de que una persona engorde, en cambio sí que lo es si esa misma persona lleva un estilo de alimentación desordenado. Según dicen los especialistas en el tema: “Se ha descubierto que el causante de “la curva de la felicidad” es la variante DD del gen de la enzima conversora de la angiotensina (ACE), que favorece la acumulación de grasas alrededor del abdomen. Los portadores de esta variante tienen tendencia a desarrollar grasas abdominales, aunque no todas las personas llegan a desarrollarla si siguen una dieta equilibrada y realizan ejercicio”.

En resumidas cuentas y ahorrándonos tecnicismos, bebamos cerveza si nos apetece. Si nos pasamos un día no pasará nada, pero, si lo hacemos día tras día y en compañía de comida basura y acomodados en un sofá tendremos asegurada una barriga cervecera  del tamaño de una embarazada de 5 o 6 meses. ¡Tela, telita, tela!

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