El Yoísta Recién Jubilado

Por curiosidad, ¿alguien ha hecho una estadística fiable de cuantos vecinos tocapelotas, cotillas y demás especímenes molestos existen por bloque o comunidad de vecinos? Yo por supuesto que no, pero con toda seguridad sé que toca a uno por bloque porque todavía no he conocido a ningún afortunado que esté libre de este tipo de vecinos.

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A estos cotillas o tocapelotas los podría clasificar por edades, por género, o si me apuras por signo zodiacal. Pero no, hacerlo así sería demasiado aburrido. De todas maneras, hoy pensaba catalogar sólo a un tipo, al  que denominaré EL YOÍSTA RECIÉN JUBILADO.

Pese al apelativo de jubilado, no tiene por qué ser un jubilado, ya que yoístas y cascarrabias se encuentran en todas las edades. Partiendo de esta base, qué es lo que hace el yoísta para que sea tan molesto para los vecinos. Pues que siempre tiene a punto en la punta de la lengua “Yo hago esto… yo hago lo otro (por la comunidad), pero yo SIEMPRE me lo callo y NUNCA digo nada” Y que no se cansan de repetirlo, ¿eh? Alguien podría decir que qué se espera de un yoísta si no son sus yos que, al fin y al cabo, dentro de su egocéntrico mundo sería lo normal. Y tendría razón, pero es que lo malo viene después, cuando ya le puedes decir que tienes un cáncer como que el edificio está en llamas que después de sus eternos yos añade a su aburrido monólogo una lista de quejas, la mayoría de ellas sin fundamento. A veces me pregunto qué pretende, ¿hacer creer al resto de vecinos que sufre en silencio como la mujer del anuncio de las hemorroides? Pero qué digo, si eso es imposible, por la sencilla razón que el yoísta no conoce el concepto del silencio. No debemos de olvidar que éste es lo más parecido  que hay a una cotorra con pilas, las cuales no se agotan jamás.

Una vez hecho el perfil del yoísta recién jubilado, te preguntarás, ¿cómo se puede huir de ellos si siempre están detrás de la puerta al acecho de sus presas? No te preocupes, existen varias opciones:

A)      Salir y dar los buenos días sin pararte ni un segundo. ¡Ojo! Repito, ni un segundo, porque ese segundo será el que aprovechará él para cazarte.
B)     No cometas la equivocación de mandarlo a la mierda. Mándalo más lejos todavía porque así tardará más en volver.  Pero con esta opción te la juegas, porque él podría tomar represalias como, por ejemplo,  llenarte tu buzón de basura.
C)      Salir por la ventana. Algo arriesgado y agotador y mucho más si vives en un ático.
D)      Ponerte algodones en los oídos y convertirte en otro yoyista cascarrabias como él, con lo cual sería él, y no tú, el que huiría.

Así que, elijas la opción que elijas, ¡mucha suerte con tu yoísta recién jubilado!

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