La Mala Leche de Cupido

humor san valentín cosasdivertidas (1)_thumbCupido, el Dios del Amor, ya desde pequeño era un guasón de mucho cuidado. No sin razón, Júpiter, padre de todos los dioses, lo quiso fulminar nada más nacer porque se le metió entre ceja y ceja que el dichoso niño iba a traer problemas,  tanto a dioses como a mortales.  Pero nada más enterarse la madre de Cupido, que no era otra que Venus, la Diosa de la belleza y la fertilidad, lo escondió en el bosque, al menos hasta que a Júpiter se le pasase la neura. Mientras tanto Cupido fue amamantado y mimado por las fieras.

AnaCupido.256.803291

Cuando Venus fue a recogerlo, aunque Cupido era todavía un niño, le dijo que tenía que ponerse a trabajar y que mejor que con ella. Así que le regaló una bolsa con flechas para que le ayudase a dirigir la fuerza del amor hacia los mortales.  ¡Qué desastre! Cupido, que había crecido a sus anchas y nunca había oído un NO a sus caprichos, disparaba donde le daba la gana, sin seguir las recomendaciones maternas. Y así pasaba lo que pasaba, ya que las flechas no eran unas cualquiera, no, estas eran de dos tipos:  unas con la punta de oro que provocaban el amor instantáneo como el café, y otras con la punta de plomo que provocaban la indiferencia, con lo cual pocos mortales quedaban contentos. Pero lo peor era que Cupido era consciente del efecto de sus disparos. La suerte que tenía que la jefa era su madre porque si no, vamos, para despedirlo a la primera de cambio.

No obstante,  había otro problema que quitaba el sueño a Venus, y es que Cupido no crecía. Así que fue a pedir ayuda al Oráculo de Temis, que hoy en día es, más o menos, como si hubiera ido a echarse las cartas, en fin, que Temis le dijo que el amor no podía crecer sin pasión. Venus no entendió muy bien que tenía que ver una cosa con otra, pero si lo decía el Oráculo, sería por algo.

12669552_1238846909463471_2560530099195137976_n

Un día Venus se enteró de que en el mundo de los mortales  había una princesa llamada Psique (Alma), que era bellísima, pero no encontraba marido, pues los hombres se amilanaban ante su belleza y no se sentían dignos de ella (cosas de la época). Venus sintió celos de   que hubiese una mujer más bella que ella. Y esos celos fueron los que le impidieron ayudarla, ya que podía haber enviado Anteros, su otro hijo, que también iba cargado con flechas y era mucho más serio y eficiente que su hermano Cupido, y disparaba con la misma precisión de los relojes suizos; pero nadie sabe por qué la leyenda adjudicó la fama al incompetente de su hermano. El caso es que Venus pidió a Cupido que le ayudase para que  Psique se enamorase del hombre más feo y despreciable del mundo. De algún modo, la princesa podía  considerarse  afortunada, ya que por aquella época todavía no había nacido Donald Trump.

Lo que aconteció a continuación tiene mucho que ver con la ley de Murphy, es decir, si algo puede salir mal, entonces saldrá mal. Cuando Cupido se disponía a disparar a la bella princesa,  se enamoró de ella como un tontorrón, y  entonces creció transformándose en un apuesto joven. Supongo que la vanidosa de Venus soltaría veneno por la boca cuando se enteró pero, aunque cabreada, ahora ya no tendría que preocuparse más del crecimiento de Cupido.

Como es de suponer la leyenda continua, pero será otro día.

Anuncios